La retorcida forma de sus alas

lastimaba insufriblemente su cuerpo

el armazón de alambre que antes las conformaba

se había clavado y

fundido con todos sus miembros

y músculos durante la caída

y  la cera

o dios mío

la cera

había reemplazado su sangre

Icaro trataba de gritar

en su agonía desde el fondo del mar

ensartado en la punta del mástil

de un viejo barco hundido.

Los dioses habían escuchado sus plegarias

mientras se desplomaba en el océano

... y no lo habrían dejado

                   morir...

 


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