¿Cómo despedirme de ti?

A Semi-elfo favorito.

 

Recuerdo el día que te conocí. Llegaste a Parque Cristal con tu teclado bajo el brazo, me parecías un ser de otro universo. Desarreglado, camisa negra (como todos), y con aquella desquiciante sonrisa que realmente me asustaba. Sin saber porqué fuimos novios una semana, apenas y lo recuerdo… hace nueve años las semanas se diluían como agua en mi cabeza. ¿Cuánto tiempo jugaste a asustarme?, ¿cuántas veces me hiciste llorar con tan sólo mirarme? Hasta que tuve la valentía de enfrentarte y preguntarte ¿ Por qué?. Ese día entendí cuanto te amaba y que  de manera definitiva pertenecías a mi mundo. Las horas de ensayo en casa de Lianka, la misma cantidad de horas (siguientes a esas), en el bar chino de la 4º avenida. Las caminatas interminables, las noches en Parque Cristal…

 

Cuán difícil me era comprenderte muchas veces, aun así continuábamos allí, empujándonos el uno al otro. Viví demasiadas cosas contigo, lloré y reí todo lo que pude a tu lado. Mirarte tocar el teclado, silbar, cantar, sonreír, llorar, enamorarte y odiar. No, no puedo despedirme de la parte de mi que representas. Estás vivo en cada una de las líneas que este libro encierra, en cada uno de los recuerdos que siempre mantendré de ti, y no puedo menos que agradecerte el haber sido mi mejor amigo todo este tiempo, por haberme mirado con tanta ternura el último día de tu vida, por haber guardado tantos secretos en mi.

 

         Aquellas horas en casa tomando el té ( cada uno tenía su taza, ¿lo recuerdas?), y tu corriendo mojado por toda mi sala cuchillo en mano, mientras nos deleitábamos con la 9º sinfonía de Beethoven. ¿Cuántas lluvias corrí tomada de tu mano?. Quiero volver a refugiarme en ti. Sé que algún día nos volveremos a encontrar, ya que la mitad de las cosas las viví contigo; de seguro si existe algún lugar después de la muerte, allí nos encontraremos.

 

         Conservaba la mayoría de tus escritos en mis diarios, el resto no ha sido muy difícil encontrarlos, las personas a las que tanto amo, que tomaban el té junto a nosotros me han ayudado a completarlo.

 

Aquí está tu libro, que me prometí a mi misma el día que cerraste tus ojos para el mundo y los abriste hacia la eternidad…

 

Te amo, tuya…

Jennifer.

A TI

 


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