CADAVER EXQUISITO (I)

Por: Jorge Suyama, Humberto "Mago" Domínguez, José Antonio Suyama y Daniel Yanes Arroyo.

 

Ebrio...

Deliro, argumentando que

 

la brisa acaricia mi piel,

mientras les tres lunas brillan en mi tez.

 

Sí, vine y no me vistes, ¡no me grites ya!

¡No me insultes, por favor! ¡Ya no me grites!

 

...y mientras los capullos infectos de la razón

carcomían su espíritu,

buscó en los arsenales de la infección

para envanecer las almas de los profanos,

los blasfemos, los paganos,

de los negros y los judíos...

satisfacción.

 

¡Malditos!

¡Malditos sean todos!

Y cuando sea grande, quiero ser

Charles Mason.

 

Y Satán cubrió mi alma

en un velo oscuro.

Estoy perdido en su mundo,

seré condenado por Dios mañana.

 

Y junto con las palabras, vomitaste sangre...

 

  

 

CADAVER EXQUISITO (II)

Por: Humberto "Mago" Domínguez, José Antonio Suyama, Daniel Yanes Arroyo y Jorge Suyama.

 

La virgen yace lista sobre el altar,

su cuerpo sutil está desnudo ante mis ojos.

Mis ojos se salían de su sexo divino.

Al matarla, la libraré de sus cristianos despojos.

 

Extraña sensación de náuseas...

Y las luces callejeras amedrentan las ansias de parar

la sonrisa de hiena, enjaulada por mil horas

en el cuerpo

 

El pene abultado de la dama negra, entraba y salía,

desprendiendo fluidos rosas

y luces destelleantes de agua

El cuerpo cubierto de sudor.

 

Sirio, frío...

Creo en una mujer depurada de los vicios

de una terrible sociedad,

llena de vicios, vacía de esencia.

 

Entre antorchas y espadas,

beso el culo de Satán, antes de la alborada.

Soy (o sólo) el poder del mal, yace en mi alma.

 

Letargo, sueño, delirio. Amada locura

que contagia el día.

 

Corroídas las entrañas,

negros los gusanos que brotaban de su boca,

vomitando pestes de olores corrosivos.

 

 

 

EL ÚLTIMO CADAVER EXQUISITO (III)

Por: José Antonio Suyama, Daniel Yanes Arroyo, Jorge Suyama y Humberto "Mago" Domínguez.

 

Tal vez sea un buen día,

tal vez será una buena temporada.

Ya no sé, pues no eres nada.

 

Mente sucia: los clamores de la turba

negra,

de la oscuridad,

aullando injurias;

Dios yace empalado en medio de la monstruosidad divina y lóbrega.

 

Violines para un concierto de demencia.

Inmaculada pureza de dolor.

El odio y la raza son el celo

de lo femenino, que todos tenemos.

 

Los astros están perfectamente alineados.

El hijo pródigo ha nacido.

¡Hermanos míos, pedid perdón por vuestros pecados!

 

¡Ábrela, ábrela!

¡Ábrela más, que todavía no la veo!

Está algo húmeda, pero no tanto.

Abre más, abre tu boca.

 

El paladar podrido saborea humores viscosos,

de angustia,

sangre en las manos...

 

Me río.

Río con la luna,

consumado casi todo está.

 

¡Oh, Dios! ¡Se acaba mi vida!

¡Todo es negro! La muerte es mi única amiga.

 

 

POST-ÚLTIMO CADAVER EXQUISITO (IV)

Por: Daniel Yanes Arroyo, Jorge Suyama, Humberto "Mago" Domínguez y José Antonio Suyama.

 

Dios me ha maldecido,

con su barba de impureza, y sus ojos

y su verga de larvas.

¡Sacrilegio!

Me voy al infierno.

 

¡Ah! ¡Pero esto no son más que palabras!

Un artificio de mi mente.

Un truco ilusorio del pensamiento.

 

¡Ya estoy harto de esta poesía maldita!

Mi pluma escribe, y escribe como si estuviera poseída.

 

Lo veo.

Lo veo y no lo creo...

Terrible regalo de Año Nuevo,

por tu culpa serán los próximos.

 

En el baño de un bar,

el cadáver mutilado de la puta sin nombre

espera los aplausos del público.

 

Sherezade dio su última danza.

Mañana será ejecutada.

Mañana será un bello día.

 

El futuro es negro, negro, negro...

El Necronomicón parece la única Biblia

de este mundo poblado de pendejos.

La locura es mi única arma, contra esta inmundicia.

 

Y si no te gusta, lo entenderé.

Pero no me pidas que lo acepte.

 

 

 

Nota: estas páginas fueron garabateadas en un café del Centro Plaza, durante una tarde de ocio, hacia 1993 o 94. Los manuscritos originales los conservó Humberto, deben estar entre sus papeles. Esto es una copia que yo le había pedido.

 

Daniel Yanes.

 


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