Si bien elementos latinos estuvieron ligados con el jazz desde su prehistoria, como en algunos rags de Scott Joplin y de Neil Moret a principios de siglo, y posteriormente a través de los ritmos de la habanera en obras como el conocido St. Louis Blues, de William C. Handy, o el New Orleans Joys, del legendario Jelly Roll Morton, en la época de las grandes bandas el trombonista puertorriqueño Juan Tizol (1900-1984) fue quien mamó un camino importante. Este músico, miembro de la famosa orquesta de Duke Ellington, compuso y grabó con la banda Caravana en 1937 y con la Conga Brava en 1940, poniendo de manifiesto sus raíces. Desde entonces, una especie de mutuo intercambio se produjo entre determinados músicos de la isla, que trataron de enriquecer sus repertorios de música bailable para evadir un trabajo rutinario y agregar a la riqueza rítmica principios y recursos jazzísticos que les permitieran desarrollar ideas creativas en el contexto caribeño o afrolatino. Si bien el timbalista, vibrafónista, pianista, saxo alto y director orquestal Tito Puente es oriundo de Nueva York (sus ancestros provienen de Puerto Rico), es un paradigma del jazz latino.

 

              (Dizzie Gillespie)

Hace poco tiempo cumplió sus bodas de oro con la música y el sello Concord Picante editó el CD Special Delivery, donde incluye temas de Dizzy Gillespie, Thelonious Monk, Cerry Mulligan y Horace Silver y otros grandes del jazz. Considerado virtualmente como uno de los líderes de la movida, también salió un trabajo en colaboración con la vocalista India y la Orquesta de Count Basie y dos volúmenes de los TropiJazz All Stars, un excelente ejemplo de una jam-session tropical con Fluente en timbales y percusión, Eddie, Palmieri (piano), Dave Valentin (flauta), Giovani Hidalgo (congas & percusión), Hilton Ruiz (piano), Humberto, Ramírez (trompeta), Charlie Sepúlveda (trompeta), J. P.Torres (trombón), Johnny Almendra (percusión), John Benítez (bajo). Horacio "El Negro" Hernandez (batería), Richie Flores (canto & percusión) y Jillian (canto). Los invitados especiales de selección son David Sánchez (saxo tenor) y Michel Camilo (percusión). Como muestra del ambiente y el espíritu de la grabación, vale mencionar Rumba de cajón, donde los solistas se pueden explayar en sus quince minutos de duración.

                                                                                                                                                                        (Dave Valentin)

Ya es conocida la opinión de Puente respecto de la denominación de "salsa" para su música. En más de una oportunidad el percusionista aseguró que la única salsa que conocía era la de tomate: prefería eludir ese rótulo y ubicarse en el sendero de Machito (Frank Grillo), el vocalista y conductor de la banda afrocubana que marcó un hito con sus innovaciones a principios de la década del 40. Muchos le dieron el nombre de Cubop a la música de Grillo. Machito and his Afrocubans, de] sello Palladium, registrado en 1941, es un excelente documento para adentrarse en su estilo.

 

Otras novedades que clarifican el panorama musical latino y sincopado son los compactos del guitarrista y bajista Pedro Guzmán y su Cuatro Rumbero; Electroduro, del tecladista Charlie Palmieri; y Canciones de amor, una serie de boleros que surgen de la trompeta del joven Humberto Ramírez. A propósito, es sabido que el índice dé popularidad y de audiencia de las radiodifusoras está marcado por la sintonía de los taxistas, y es casi una constante en San Juan que el dial esté clavado en la FM 93 Salsa! En esta emisora pueden alternar secuencias con temas de las orquestas La Sonora Ponceña, Rafael Cortijo e Ismael Rivera, con las del percusionista Ray Barreto y sus grupos, y del notable pianista Hilton Ruiz homenajeando a Charlie Parker o a John Coltrane, manteniéndose fiel a la línea estética de tropijazz.

(Chucho Valdes)

Para no apartarse de su esencia danzante, en el salón de baile del Marriot Hotel Condado programó el jueves 21 pasado un Festival de Jazz Tropical que tuvo como figuras estelares al percusionista Giovanni Hidalgo y al saxofonista y flautista local David Sánchez, de destacada labor en el reciente CD Habana. Pero aunque en primera impresión el jazz latino pareciera estar en auge, el comentarista Elmer González, colaborador del Latin Beat Magazine, opina: "La producción de discos de jazz latino ha bajado considerablemente durante 1997, en comparación con los pasados tres años. ¿Cuál es la razón? Aún no lo sé, pero hay ciertos hechos que son innegables. La industria disquera tiende a grabar sólo lo que puede ser bien vendido. Género, artista o estilo que no se vende bien, simplemente no se graba. Ese es su negocio. La radio es la mejor aliada de las disqueras para promocionar y vender el producto. Sin embargo, por razones de índole económica, es muy difícil incluir discos de jazz latino en la programación regular de las emisoras especializadas de mayor audiencia. Hasta el año pasado el número de producciones de jazz latino creaba la ilusión de que había un grupo de seguidores lo suficientemente grande en términos numéricos, para propiciar nuevas grabaciones. Aparentemente, la cosa no ha sido como se esperaba. Muchos discos permanecen en los estantes de las tiendas". Analista y conocedor de su medio, González prosigue con su evaluación preguntándose: "¿Acaso se grabaron en un momento dado más discos de los que podía absorber el mercado? ¿Acaso se están cansando los seguidores del jazz latino de lo que se está produciendo? ¿Existe alguna relación entre la calidad musical de los discos y la aparente disminución en la venta? ¿Estamos en el ocaso de un boom que fue motivado por un espejismo? ¿Será que el público se está interesando en otras corrientes, tales como la música cubana contemporánea, que cada día gana más adeptos?. La cuestión parece trascender las fronteras isleñas y de alguna manera es comparable con una situación semejante que se vivió en la Argentina hace alrededor de un cuarto de siglo, cuando proliferaron ediciones de solistas y grupos jazzeros para después entrar en un largo período de vacas flacas.

 

              (Arturo Sandoval)

En cuanto a los clubes de jazz para poder escuchar a músicos vivo hay que trasladarse a Ponce, en el sur de Puerto Rico. Los viernes, en el Café El Zaguán -cerca del monumento que el pueblo local le ofreció a Cristóbal Colón en el Viejo San Juan- el saxofonista alto Diego Morifila interpreta composiciones estándar y sones latinos. En varios hoteles puede bailarse, de jueves a domingos, con diversos grupos salseros que arman su repertorio tanto con un arreglo del tango Nieblas del Riachuelo, como por el clásico Volando a casa, de Benny Goodman y Lionel Hamplton.

 

Es difícil encontrar una acepción muy clara para el termino “salsa”. En general, puede ser definida como el encuentro que se produjo entre las músicas originales de Cuba y Puerto Rico con las big bands del jazz en los barrios latinos de Nueva York, que con el tiempo, esta era global se encargó de internacionalizar, aunque sin perder el sabor original que contienen el mambo, la rumba, el son, etc. De acuerdo con las ganas y las facultades e inquietudes de los miembros de un grupo, las fronteras entre la salsa y el jazz latino bien pueden desdibujarse para estremecerse con el fraseo caliente de un saxo o de una trompeta sobre un arrebatado ritmo.

 

 

Una pequeña historia del LatinJazz

José Antonio Aguirregómezcorta G.

(Tomado de www.analitica.com)

 

Es totalmente indiscutible que el Jazz es la manifestación afroamericana por excelencia, de igual manera se nombra a la Salsa – derivación directa del Son, del Montuno y de los diferentes tipos de Rumba cubana – como el fruto musical de mayor importancia del Caribe hispano parlante; asimismo se expresa entonces en ocasiones que el Latinjazz es una conjugación de ambos elementos debido a que poseen la misma raíz: el continente africano y los esclavos que trajeron al Nuevo Mundo.

 

La primera vez que los africanos llegaron a América fue en 1.518. debido a las peticiones reiteradas del famoso Fray Bartolomé de las Casas (el llamado apóstol de los indios). El Rey de España escuchó sus rogativas a favor de los pobladores autóctonos de América y aprobó entonces la comercialización de los negros africanos. Este desgraciado comercio fue realizado por mercaderes genoveses, quienes los compraban en Lisboa, a razón de una tasa de 4.000 esclavos anuales. Fue entonces cuando el primer cargamento humano llegó a Cuba, siendo desembarcados en condiciones infrahumanas unos cientos de hombres y mujeres procedentes de Guinea y Costa de Oro, actual República de Ghana.

 

Cien años después, en 1.619 llegó a al Puerto de Jamestown, una nave de procedencia holandesa – hoy Estado de Virginia – con el primer contingente humano a Norteamérica. La población africana fue divida en tres bloques, una trasladada a lo que es hoy Estados Unidos; la segunda a Centro América y el Caribe; y la tercera en su gran mayoría a lo que hoy es el Brasil.

 

Estas personas pertenecían a diferentes tribus – principalmente yorubas, mandingas, dingas, wambesis - hablaban distintos idiomas, y poseían diversas culturas musicales, las cuales se entremezclaron entre sí, con las autóctonas, y también con la nueva de sus "amos"; dando origen a una vertiente musical espectacular que hoy se disfruta en el mundo entero.

 

El sincretismo musical que originó al Latinjazz sucedió en New York. Esta cosmopolita ciudad es el centro mundial cultural más vasto del mundo, allí se originó el Jazz moderno – aunque su nacimiento fue indiscutiblemente en la ciudad de New Orleans, Estado de Louisana – y la Salsa actual; las cuales se "casaron" gracias al gran músico cubano Mario Bauzá, quien había emigrado a Estados Unidos hacia 1.920.

 

El nacimiento del Latinjazz fue casi un accidente. En el año 1.943, estando Mario Bauzá en una presentación con la Orquesta de Frank Grillo "Machito", terminaron de tocar un tema, y mientras los músicos de la banda buscaban la partitura de la próxima pieza, el pianista Luis Orestes Varona y el bajista Julio Andino comenzaron a tocar unas notas musicales improvisadas, con la finalidad de que el público continuara bailando en la pista. El resto de la base percusiva, entre ellos los míticos Ubaldo Nieto y Francisco Aguabella, les siguieron el compás. Posteriormente los metales hicieron lo suyo.

 

Al día siguiente, durante el ensayo, Bauzá solicitó a Orestes y a Julio que repitieran las notas que habían interpretado el día anterior, y a medida que la percusión se integraba, el resto de los músicos recibía instrucciones verbales sobre lo que debían interpretar. Al culminar con la pieza, la orquesta había desarrollado un arreglo con ingredientes latinos y jazzísticos. Esta pieza es considerada uno de los dos himnos del Latinjazz, la cual lleva por nombre Tanga, cuya traducción del lenguaje Yoruba significa marihuana.

 

Bauzá sugiere entonces la incorporación de músicos norteamericanos, entre ellos Eddie Bert, trombonista; Doc Cheatham, trompetista; e inclusive uno de los más grandes genios del Jazz, Charlie Parker en el Alto sax. Igualmente se incluyeron arreglistas asociados al género y dispuestos a participar en el matrimonio musical del Jazz y lo Latino. Posteriormente se asumió el formato clásico del Big Band a lo Glenn Miller, Duke Ellington, Count Basie, Jimmy Lunceford, excepto por dos cosas:

 

La exclusión de la batería, incluyendo en su reemplazo los timbales, las congas, el bongó, la campana y las maracas; brindando todo su sabor caribeño

 

El "Shufle" es sustituido por la síncopa latina, la cual se rige por la clave. El "Shufle" es ritmo básico del Swing.

 

Otro hecho significativo dentro de la historia del Latinjazz fue la aparición en el ambiente musical newyorkino del legendario conguero cubano Luciano "Chano" Pozo. Chano llegó a New York invitado por el cantante Miguelito Valdéz hacia 1.946. Después de trabajar con varias bandas latinas de poco renombre, Mario Bauzá le dijo que un amigo suyo estaba por formar una nueva banda y que quería un percusionista que conociera de ritmos cubanos. Ese amigo era Dizzy Gillespie. Al llegar Mario y Chano a la casa de Dizzy, Bauzá le dijo a éste: "Tengo un muchacho para ti, pero no habla inglés". "No importa" respondió Gillespie: "dejémosle que toque" Y cuando lo hizo fue contratado de inmediato.

 

El 29 de septiembre de 1.947, tras algunos conciertos en lugares pequeños, se hizo la presentación en sociedad de la nueva orquesta de Dizzy Gillespie. El escenario fue el Carnegie Hall, la famosa sala de conciertos situada en la esquina de la Séptima Avenida y la calle 57 Oeste. Chano Pozo fue el héroe de la noche con un espectacular show, en cual combinó sus toques de percusión con bailes rápidos en los momentos en que la orquesta mantenía el ritmo cubano. Esta pieza memorable fue Cubana Be, Cubana Bop.

 

A parte de esto, interpretó varios cantos afrocubanos en el lenguaje Yoruba, en honor a los Santos de la religión Lucumí, los cuales estremecieron a toda la audiencia. Gillespie, posteriormente expresó: "Yo no hablo castellano, y él no habla inglés; pero los dos hablamos africano". Chano y Gillespie son los compositores del otro himno del Latinjazz, Manteca; la cual ha sido versionada en una enorme cantidad de ocasiones.

 

Otro acontecimiento importante fue la aparición del Palladium, ubicado en el corazón de Manhathan, en la calle 53 y Broadway, a 200 metros del Radio City Music Hall, y a 300 del Carnegie Hall; y propiedad de Maxwell Hyman. El Palladium estaba sentenciado a la quiebra cuando llegó el administrador James Moore, quien inició la organización de las llamadas "Noches latinas", en la denominada sala "Blen Blen Club". Estos bailes latinos comenzaron hacia finales de 1.947 con al orquesta de Machito.

 

A mediados de 1.948, el Palladium estaba incapacitado de albergar a todo el público que deseaba entrar. Esto originó que todo el local se transformara en club latino, haciendo su aparición dos de los más grandes exponentes de la música caribeña de cualquier época: Los dos Titos: Rodríguez y Puente, quienes habían comenzado su carrera en la orquesta de José Curbelo.

 

Ernesto Javier Puente tenía 28 años para entonces, y había nacido en el East Harlem de New York, hijo de inmigrantes ponceños, quienes llegaron a la Gran Manzana cuando Tito tenía 4 meses de gestación. Pedro Pablo Rodríguez, de 28 años también, era oriundo de Santurce, Puerto Rico. El primero era vibrafonista y percusionista graduado en la prestigiosa Julliard School of Music of New York City; el segundo era cantante, con un extraordinario sentido del ritmo al momento de cantar guarachas y boleros, teniendo a su vez ciertos conocimientos de percusión. Al dejar la banda de Curbelo, Tito Puente organiza sus Picadilly Boys, y Tito Rodríguez sus Mambo Devils; pero al llegar al Palladium, ambos hacen nombrar sus orquestas por sus nombres.

 

En la década del 60, desaparece el Palladium, hace su entrada triunfal el Rock, y salvo excepciones de Cal Tjader, Mongo Santamaría y el propio Tito Puente; el Latinjazz al igual que el Jazz cae en cierto olvido.

 

Hacia el año 1.978, es cuando se puede decir que reaparece el Latinjazz, repotenciado esta vez por la superbanda cubana Irakere, quienes comenzaron a demostrar al mundo que Cuba es la cuna del ritmo en el Caribe. Esta impresionante orquesta, dirigida por Jesús "Chucho" Valdéz, hijo del memorable pianista de la Casino de la Playa Bebo Valdéz, sigue siendo un paradigma inigualable dentro de la música afrocari-beña.

 

Nacida en 1.972 de una división de la Orquesta Cubana de Música Moderna, desde el principio, Irakere, se dio a conocer por la potencia, calidad, genialidad y personalidad de todos sus integrantes. De esta banda han salido famosos solistas como Paquito D’Rivera, Arturo Sandoval, José Luis Cortéz "El Tosco", José Miguel Crego "El Greco" Carlos "Angá" Díaz, los espectaculares "Reyes de la Timba" NG La Banda y últimamente Havana Emsemble.

 

De igual manera, Tito Puente, en el año 1.984 grabó el disco "On Broadway" siendo su primera grabación donde interpretó únicamente Latinjazz, ganando el Grammy al "Mejor Album Latino" de ese año.

 

En el devenir de los años, el Latinjazz a asumido su rol como una de las principales manifestaciones del Jazz en el mundo, enriqueciéndose con la llegada de connotados salseros a su género. Grabaciones recientes de Eddie Palmieri, Ray Barretto, Francisco "Papo" Lucca bajo el nuevo Sello Disquero Tropijazz, han dado un enorme impulso a esta música.

 

En Venezuela, en los últimos años se ha cultivado excelentemente este género, por músicos como Alberto Naranjo, Andy Durán, Víctor Cuica, Frank Hernández, entre otros.

 

De igual manera, la aparición de nuevos excelentes músicos han inyectado nueva vitalidad al Latinjazz, como los cubanos Juan Pablo Torres (trombonista) y Jesús Alemañy (trompetista); los puertorriqueños Giovanni Hidalgo (percusionista), David Sánchez (saxofones alto y tenor) y Humberto Ramírez (trompetista); los newyorkinos Charlie Sepúlveda (trompetista), Hilton Ruiz (pianista) y David Valentín (flautista), el dominicano Michel Camilo (pianista), el panameño Danilo Pérez (pianista) y los venezolanos Eduardo "Ed" Calle (saxofones alto y tenor), Orlando Poleo (percusionista), Alfredo Naranjo (vibrafonista) y Rodolfo Reyes (saxofones tenor y barítono) con su orquesta "Salsa Jazz Band".

 

Estos y otros muchos excelentes interpretes han hecho que el Latinjazz sea uno de los género más escuchados en el mundo del jazz

 


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