La historia de Dave Matthews es una historia simple. Cantinero nacido al Sur de África forma banda, hace giras, giras y más giras y se gradúa de tocar en bares en su adoptada ciudad de Charlottesville, va a cualquier estadio que se lo permita. En el camino se encuentra una rotosa camioneta, mucha droga y una base de fanáticos estudiantes de facultad todavía recuperándose de sus primeras resacas para descubrir el sonido de sus vidas. Y qué sonido. Matthews mezcla los ritmos de su país y una actitud de percusión a la guitarra rítmica con muezzin, clásico moderno, funk, jazz y cualquier cosa que se le ocurra y les guste. Su banda multi-racial y multi-generacional era lo máximo de la onda del jazz en Charlottesville, pero fue Matthews y sus canciones que ha sacado a brotar la genialidad de sus presentaciones. Se le agregan capases instrumentos como el guitarrista Tim Reynolds y en un álbum DMB se transforma en una pila de sonidos competitivos guiados por la genial conducción de Matthews. "Two Step" es una irresistible pieza hecha como anillo al dedo. "What Would You Say?" es una demostración de cuatro minutos de cuatro décadas de James Brown. "Don’t Drink the Water" llega a su pico con un canto de locura sublime compartido con Alanis Morissette.

 

 El cambiante perfil le queda bien a un hombre que tanto arriba o abajo del escenario lleva lo deslizante de la "cortesía sureña" a un nivel muy alto, deslizando a diferentes y absurdas personalidades. La tendencia casi camaleónica le queda bien, perdonándole su voz casi como de karaoke parecida a Peter Gabriel. La mejor canción de Matthews, "Crash into Me" es una presentación conmovedora. La letra explota con un honesto fuego sexual. "Levántate la falda", el dice casi gruñendo, "y muéstrame el mundo". Sin sorprender a nadie, las mujeres lo aman. Presentemente, el grupo está disfrutando del éxito de su quinto álbum, "Everyday". Aunque diferente de varias maneras a sus últimos trabajos, "Everyday" todavía preserva las cosas que mantuvieron a la banda en la cima por todos estos años: La dinámica de Matthews. Su distintiva voz e incomparable presencia sigue atrayendo a miles a su música. Cómo o por qué la dinámica pensante de Matthews y sus letras se transformaron en "la" música para abrir las cerveza en fiestas de facultades es un misterio.

Ha sido acusado de ser aburrido y considerado un mediocre para una era mediocre por los críticos que piensan que el concepto de "todos los blues suenan igual" es un sacrilegio. Es verdad, sus presentaciones en vivo pueden derivar a ser muestras de técnica en vez de lo verdadero de la música, pero los miles de personas en sus audiencias gritan tan fuerte como lo hicieron para el álbum "Four Way Street" de Crosby, Stills, Nash & Young hace casi treinta años. Como ellos, Matthews lleva con él la antorcha de la calidad. El problema es que el éxito vino en un tiempo cuando ese trabajo se ha transformado en un trabajo solitario.
 


Pentagrama | Inicio

Copyrigth 2002© Todos los derechos reservados