En el mundo del jazz hemos visto un buen número de extrañas parejas, tanto profesionales como personales. Rara vez, sin embargo, ha existido una tan improbable como la breve colaboración entre Billie Holiday y Artie Shaw, los que trabajaron juntos en 1938 durante ocho meses repletos de acontecimientos.


      Tanto Holiday como Shaw eran sumamente irritables e impredecibles y es difícil hallar algo que tuvieran en común, excepto que ambos eran músicos extravagantemente talentosos; hasta sus enfoques musicales eran disimilares.

     Él era un virtuoso del clarinete que podía tocar cualquier cosa que se le venía a la cabeza; ella no tenía ninguna formación pero era una cantante intuitiva que se inspiraba en su limitada técnica. A pesar de esto, se llevaban muy bien y, de acuerdo a las crónicas, hacían bellísima música juntos. Sólo existen 5 grabaciones de ellos juntos las que han sido editadas recientemente. Estas grabaciones, como ellos, no tienen nada en común excepto una gran calidad.

     La primera, "Lady Day" (Columbia Jazz Legacy CXK 85470) es un elegante álbum de 10 CDs con las 153 grabaciones que Holiday hizo para Columbia entre 1935 y 1944, junto a una docena de tomas alternativas y grabaciones hechas en transmisiones de radio grabadas en vivo, admirablemente remasterizadas por un equipo de ingenieros de primera clase. El título del álbum es el sobrenombre que le asignó el saxofonista Lester Young, un amigo del alma y socio musical. Holiday nunca cantó mejor que en estas legendarias grabaciones, especialmente las cuatro canciones grabadas en 1936 con un sexteto estelar con Artie Shaw en clarinete y Bunny Berigan en trompeta. Esta era la primera grabación como líder de la cantante que sólo tenía 21 años, uno percibe lo bien que lo está pasando, especialmente en su composición "Billie's Blues," en la que Shaw contribuye con un autoritario y dinámico solo de un coro.

       El resultado de esta sesión fue de gran agrado para todos y Shaw invitó a Holiday a que se uniera a su banda, pero ella rehusó y se integró a la de Count Basie. Shaw mantuvo su interés y en 1938 finalmente Billie accedió y formó parte de la famosa banda de Shaw. Shaw nunca antes había ida tras de una cantante, de hecho él odiaba a casi todos los cantantes y los usaba solo porque se lo exigían sus managers. Por otro lado, Billie Holiday no era un " canario" la manera peyorativa de referirse a las cantantes populares de la época. Usaba su voz con la libertad y flexibilidad de un virtuoso de cualquier instrumento, dándole nuevas formas a las melodías de las canciones populares para ajustarlas a su gusto (y limitado registro.

       Para Shaw, que le encantaba distintas coloraturas en su música veía en Holiday LA cantante ideal para su big band ese año. Pero a Holiday le irritaba los manierismos de superioridad de Shaw, "es un sabelotodo" reclamaba y lo apodó: "Jesús Cristo, Rey del clarinete y su banda" pero también admitía estar impresionada por la musicalidad y arte de Shaw y le agradaba trabajar con una banda tan disciplinada.

       El álbum de 5 CDs "Artie Shaw: Self-Portrait" (Bluebird 09026-63808-2), no es tan elegante aunque más selectivo que "Lady Day," contiene 95 temas grabados por Shaw entre 1936 y 1954, de los cuales más de dos docenas representan su banda de fines de la década de los años 30, la que es altamente considerada por los expertos de las big bands del jazz.

       Artie escogió personalmente la música y además escribió el libro que acompaña este álbum en el que discute su carrera de una manera tan amplia como es su cáustico tono aunque con una satisfacción justificada. Además de ser un excelente clarinetista y líder de su banda, Shaw demuestra ser un sorprendente auto-antologista. Sería difícil tanto concebir una vision general más representativa de su carrera que el amplio alcance de este álbum como es difícil creer que "Artie Shaw: Self-Portrait" lo produjo un personaje que en mayo cumplió 91 años.

       Lamentablemente a Holiday se le escucha en un surco, pero esto nos culpa de Shaw porque sólo hay una grabación: "Any Old Time" grabación hecha en la misma sesión que resultó ser el mayor éxito de Shaw "Begin the Beguine,". "Any Old Time" es una balada encantadora con letra y música de Shaw. Holiday canta furtivamente su solo con la misma mezcla de inocencia y experiencia que se escucha en sus grabaciones como solista. Su controlada intensidad y su agri-dulce despreocupación se contrarrestan divinamente.

        Shaw asumió un enorme riesgo comercial al lucir a una cantante un tanto controvertida, especialmente porque sus solos eran no menos idiosincrásicos. La mayoría del público -como también los editores- de la época prefería escuchar sus canciones favoritas cantadas de una manera convencional, algo que Holiday simplemente no se dignaba hacer. Dos meses después de unirse a la banda, George Frazier escribió un artículo en la revista Down Beat en la que describía: "una despreciable campaña de cuchicheos para convencer a Shaw que despidiera a Billie y que la reemplazara con una cantante que podría ser menos talentosa pero por lo menos fuera musicalmente menos exigente".

       Inicialmente Shaw se mantuvo firme y rechazó estas insinuaciones y continuó presentando a Holiday en sus actuaciones en fiestas y bailes. Ocasionalmente reemplazaba el programa escogido de su repertorio y organizaba jams session que duraban media hora o más. Estas sesiones deleitaban a los amantes del jazz, pero irritaban a los que asistían a estas funciones para bailar. Paulatinamente Shaw fue presionado a presentar música más tradicional. Esto, más el hecho que en su banda tenia una cantante negra con un terrible genio y un fusible bastante corto le significaba un gran riesgo.

       Una noche en una actuación en el estado sureño de Kentucky, alguien del público lanzó un insulto racial. Holiday instantáneamente respondió con una obscenidad de alto voltaje. Los músicos de la banda la tomaron y se la llevaron rápidamente, la subieron al bus en que viajaba la banda y emprendieron una rápida fuga hacia las afueras de la comarca, evitando de esta manera un violento disturbio.

       Shaw determinó que no había otra alternativa práctica que contratar a una segunda cantante porque Billie Holiday había firmado un contrato con el sello Brunswick, motivo por el cual no podía grabara con él y de mala ganas se vio obligado a contratar a una chica de 19 años: Helen Forrest, una novata que se convertiría en una de las más talentosas cantantes de big bands de su generación y ambas actuaron juntas durante varias semanas.



       La situación empeoró. Cuando la banda regresó a Nueva York en 1938 para actuar durante varios meses en el Blue Room del Hotel Lincoln, aunque Billie era la artista que acaparó la atención del público, no se le permitía sentarse en el bar ni cenar en el comedor, como solían hacer los otros músicos de la banda. Se le obligó a entrar al hotel por la cocina y cuando no estaba actuando debía desaparecer del salón y retirarse a una pequeño cuarto, separada del resto. A esto se agrega que los auspiciadores del programa que transmitía las presentaciones en el Blue Room por radio rehusaron que Billie saliera al aire.

    

  Billie renunció abruptamente culpando a Shaw de ser el responsable de esa situación. Algo totalmente injusto por él no tenía el más mínimo control. Billie se marchó al Café Society, a nuevo club que pronto se hizo famoso por el buen trato que se le daba a los artistas negros. Después de actuar durante un año en el Café Society, Billie se convirtió en una gran por sí sola.

      Billie Holiday y Artie Shaw nunca más trabajaron juntos, pero hicieron las paces y reanudaron su amistas. Billie reconoció las buenas intenciones de Shaw en su libro "Lady Sings the Blues," que escribió en 1956. Shaw también rindió un elocuente tributo a Holiday en 1944 cuando grabó sus mejores solos en canciones hechas famosas por Billie, especialmente en "Lady Day."
 


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