Recuerdas...


-¿Te acuerdas, mamá, cuando abrí por primera vez los ojos?

-Sí, lloraste como no he visto llorar a nadie. No querías nacer, presentiste algo, te asustó mucho y cuando lo viste... no hubo manera de consolarte.

-No lo recuerdo. Mamá, ¿sabías, cuando me cargabas, que iba a ser poeta?

-Tal vez. Un día creí ver un brillo extraño en tu mirada; como cuando vez los amaneceres, los árboles del parque por donde caminas, la lluvia, o cuando miras por la ventana y respiras aire fresco. Es como si buscaras todos los significados.

-¿Verdad que soy el viento?

-No cabe duda. De niño te dejabas explotar y después te alejabas de todos, pero nosotros sabíamos que estabas en todas partes.

-Y si yo soy el viento, ¿quiénes son mis padres?

-¿Acaso no te das cuenta, hijo, que soy sólo una Sombra sobre tu cama y que tu padre es

El Frío?

-Sí, pero no quería recordarlo. No quería recordar que aquí no hay nadie.

-Perdóname hijo. Te quiero mucho.

-Sí, tú sí me quieres. Dime por último madre sombra, ¿cómo sé cuándo creer en algo?

-Siéntelo en el corazón, lucha por ello.

-¿Qué pasa si me canso?

-Llora, llora mucho hasta que te duermas.
 


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