Plus 365

 

    Trescientos sesenta y seis días con sus horas y sus noches y sus risas y sus prisas y sus marcas y sus roles. Trescientos sesenta y seis días que sumados dan a la cuenta siete mil seiscientos sesenta y cinco días más dilemas y contando. Casi nada, una brevedad, un respiro dentro de toda esta eternidad que ocupa al hombre, que no es nada comparada la inmortalidad del universo, que no es nada salvo un todo que se expande hasta reventarse según sea la voluntad del siniestro Dios. Un año más pues, dejémoslo simple, un año más que transcurre y que no importa pues que va un año a importar, una forma de medirnos como los centímetros y los metros y los kilogramos, medidas que nos separan de lo demás y que nos limitan (extraño ¿no?) porque mido más o pesas menos, y entonces soy un alto con sobrepeso y tú un enano delgado y basta, no me gusta jugar con estas ideas y regresemos a que tengo un año más de vida (o un año más de muerte, por lógica, uno menos de vida) digo, igual y venimos al mundo con la vida medida, exacta, como con un frasquito cerrado, y la vamos abriendo de poco a poco y probándola y disfrutándola sabiendo que la medida se acabará y no hay remedio. Medida que nos limita porque eso hacen las medidas, y resignarnos y vivir hasta que todo simplemente diga “Stop, punch the exit key” (Dios debe ser gringo, difícilmente un latino daría tanta importancia al “American way of life” o a esas babosadas dignas de gringos impositivos dentro del expansionismo desmedido de los “mass media”) y morirnos sin más ni por, sólo morirnos y luego esperarnos a revivir o a quedarnos quietos y fríos y esqueletos con gusanos y polvo y ya no contar las cosas, sino quizá en la inconciencia recordarlas como formas y sabores y colores, y dentro de eso enfrentar el paraíso y sentirlo todo y dejarse ir, pues todo se trata de eso, de saber soltar amarras, y no contar los años ni soplar las velitas del pastel, o responder a los amigos que durante este día se comportan de una manera tan extraña. Difícil asimilar que la distinción de un día se basa en que tuviste la fortuna de llegar a un mundo que te recibe como quien recibe una patada en el trasero. “Te ganaste el sorteo tío, has vivido, has llegado, ora te toca influir sobre los hombres, ser alguien, tener una casa y un empleo y una hija hermosa y rubia que sea la reina del baile, y tu hijo un mariscal de campo, el mejor jugador, MVP, sólo hay eso, sino estas fracasado. Déjate de literatura y de esas cosas, te carcomen el cerebro, ven, disfruta, celebra con nosotros y olvídate de lo demás.” Y pensar y creer que pensando nos salvamos; Por eso yo opto por disimular y no decir qué es lo que pienso o me parece, y soplo las velitas y pienso todo esto pero no lo digo, y se apagan las velitas y que pido un deseo y pido que todos se vayan, no hay que celebrar, mejor hablemos de cómo se sienten, o de qué les pasa o hace falta, o celebremos simplemente por celebrar, no hace falta que me eleven en hombros sólo porque cumplo un año extra, a mi no me importa, vamos a olvidar, pero no digo nada, Ella esta entre ellos y a Ella le importa mucho que esta fiesta salga bien. Ella cree que a mi me importa pero a mi me importa que Ella se sienta útil, y realmente valoro el esfuerzo que hace para que me sienta bien, pero no le diría, no puedo decirle, aunque sé bien que habrá alguien por ahí quien le diga que soy un amargado.

 


Inicio | Mundo Naciente

Copyrigth 2002© Todos los derechos reservados