Ojo-Espejo


    Tengo hambre de escribir lo que vendrá. Porque tengo un impulso suicida que no me puedo matar. Quiero estrellarme contra el cristal de la realidad para escucharlo crujir, romperse y rebotar con un timbre agudo sobre nuestras conciencias. Porque los planetas están ebrios y bailan desacompasadamente: porque son amantes indecisos. Todos los seres errantes en el universo somos notas materiales de un violín frenético que se toca en ninguna parte. Y te meces como todos en este teatro aturdimiento. Dirías que es justo el soplo de un dios lo que se respira en las estrellas, pero no es más que una muestra de que estás bien loco. ¿Quién te creo tan melodiosa mujer de la revista de la porno cotidiana? Eres un concierto de carne hábilmente bañada en mármol. Si eres de ojos negros, dos puntos de silencio te dibujan. Si eres de ojos verdes, embarrados están de los gargajos escupidos por el saxofonista universal. Si eres de ojos cafés no puedes negar que antes de nacer arremetiste furiosa contra un árbol hasta que le diste muerte. Besar es lo que quiero tus labios hermosos de látex para que soples en mi boca y tu burbuja blanca me tape la garganta hasta asfixiarme. ¿Por qué haces el amor con mi cuerpo de trapo si sabes que ninguno de los dos sentimos nada? Y no es por falta de amor, porque el amor no existe. Es que lo más que siento es el peso de tu cuerpo como una bestia moribunda aplastaría una rata. Mejor ponte las botas que te dan a las rodillas, las de tacón de punta que compras, maniquí, en la vitrina de al lado. Y en tu cuarto con espejos en todas las paredes te pongo en cuatro contra la cabecera de tu cama de espuma. Te he visto cómo babeas volcana teatro. Mi pene indiferencia excitación te ataca como una bomba de goma para destapar el caño. He sentido que te orinas en el acto. Me ves sangrar los ojos, en el espejo de la pared que corresponde a la cabecera, mientras empinas la grupa como si quisieras tragarme por la vagina –mi rostro inexpresivo ya pensando en otra cosa.
 

Quizá ya he vomitado sobre ti y sólo imaginaba que escribía.

 


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