Tu Mirada

 

 

    Te sorprendí en el instante estremecido en que disimulada espiabas mi mirada, se te derramaba el alma por la vista, y el anhelo se estiraba zalamero bajo el brillo de tus ojos, como un gato al que acaricia un pensamiento. En los brazos de un suspiro se acurrucó el silencio, pero el ritmo apasionado de tu pulso le espantaba el sueño. Mi corazón extraviado buscaba una salida, en aquel delirante laberinto de miradas; de pupilas que dibujan en la piel del aire un beso y en seguida se arrepienten, y avergonzadas se ocultan. En la humedad de tus labios el amor bailaba, y escapando risueño por la puerta entreabierta de tus ojos, engarzaba secretos a su paso, que en murmullos de luz se redimían.

 


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