Fracaso


Últimamente, he estado viviendo cada segundo al ritmo que marca el reloj... no sé si aguardando a que las horas vuelen, lo mas rápido que puedan... o que a la inversa, no se muevan nunca...

Es como si hubiese estado respirando un aire enrarecido... sintiendo la hiel misma en mi boca, como si mi propia saliva sabiera a fracaso.

Creo que además, he llorado silenciosamente, cuando mis ojos permanecían secos, y exteriormente parecía fuerte. Nadie sabe que mi interior se ha derrumbado impasiblemente, cuando como una tonta brisa destruye un castillo de naipes... o como cuando una ola del mar se abalanza sobre un palacio de arena, transformándolo en nada.

Sé que he sentido el rastro de la indecisión, que obra como excusa para no actuar, transformándose en obstáculo para no vivir como debiera, impidiendo, asimismo, que la vida transcurra... manteniéndome ahí, en tan penoso estado, aunque salvada aún del fracaso.

De un fracaso presagiado y consciente. Sé que un extraño motivo que no gobierno, y que no consigo controlar, se empecina en obligar a mi mente a obsesionarse con no vencer, impidiéndome obrar por temor a caer, aún de pie, en el pozo lamentable de una derrota cierta.

También he sentido el gusto amargo de la frustración anticipada, calándome los huesos; o hinchándome las venas con el objeto de quebrar el ritmo de la pulsación; ahogando mis pulmones de una sensación acuosa, para impedir el transcurso de mi respiración.

He percibido cómo las ideas se han detenido, paralizadas por el miedo; temerosas de actuar o expresarse, bajo amenaza de sanción, por parte de mi cerebro, o algún ámbito de mi alma que solía enorgullecerse de mis actos, aunque ahora indignada al ver en lo que me he convertido, finalmente.
 


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