La Extracción

 

    ¿Por que para la gente resulta tan sencillo sacarse una muela?

    Jamás me lo voy a explicar de manera medidamente razonable. Y no es que no lo haya intentado, caramba si he insistido en ello.

 

    Se que estoy condenado a complicar aun lo incomplicable, los hechos sumamente sencillos como por ejemplo... “la extracción” como dicen los profesionales.

 

    Ufa, ni siquiera es miedo o temor, que daría yo porque esto se resumiera en un simplísimo pánico a la odontología y todo lo que ello implica; a saber: pinchazo, anestesia, el liquido que recorre lenta y sutilmente las cavidades de nuestras encías y paladar, el motorcito del torno, los ojos fijos del dentista investigando, la luz cegadora en nuestros ojos cual sala de torturas obligándonos a confesar nuestro desasosiego ante semejante violación de nuestros molares, huy y el olorcito a hueso quemado que empieza a salir de nuestra boca, infinitamente abierta, con resignación macabra y totalmente expuesta a los caprichos de esos dedos y herramientas metálicas empeñadas en escarbar... bueno, esa es la cosa... eso es tan tolerable para mi, nomás es un acto de entrega, un pequeño sacrificio a cambio de la alegría del comer sin miedo, del tomar helado sin estar a la defensiva ubicándolo en el lugar de la boca donde menos nos duele, eso es sano, lógico y aceptable.... lo que verdaderamente me jode es la puta sensación de pérdida que me invade después... Porque una muela no es cualquier cosa carajo, yo lo sé, ya me di cuenta, allí, en lo mas recóndito de nuestras húmedas bocas hay... CONSCIENCIA. Sip. Una inexorable identidad propia, como un individualismo, no se si será mas bien una especie de conciencia celular agrupada según las funciones orgánicas que deban representar y que provoca una especie de unidad o quizás una cofradía atómica pero algo pasa allí, definitivamente, por ejemplo... basta que me haga un tratamiento de conducto (odio como suena eso) en el premolar superior izquierdo para que el molar, su amable vecino de al lado, comience a ponerse quisquilloso, no se si es envidia o que, pero inmediatamente demanda atención, ok, vamos por el molar, y así... muy sagaz, así como probando, como testeando la cosa, el molar inferior izquierdo, su vecino de abajo hace avanzar una peligrosa caries cuyo destino infalible es... ya lo sabemos: el nervio, en fin, eso sucede por lo menos en mi cavidad bucal, con excepción de algunos periodos de tranquilidad que cada vez son mas efímeros. La cosa es que demostrada esta especie de pensamiento moleculo-molar como para llamar este proceso de alguna manera, este “aquí estoy” de dientes y muelas que saben hacerse respetar, esa identidad osificada, esa diversificación perceptible de nuestras partes, la odontóloga, con sus brillantes y poco heroicos instrumentos decide con voz hidalga y abominablemente desinteresada... hay que sacarla... puf.. pavada de diagnostico... y uno que le va a decir?... nada... solo un balbuceado y nasal OK de boca abierta que suena así como una marca de equipos de música o auto japonés: AKAE, y allí vamos, torbellino de jeringas (por que de metal, para impresionar mas???), medio litro de anestesia, otra tenaza plateada, forcejeos, gemidos muy poco excitantes de la doctora, uf... hhaaaa.... mmhhhh... ahí viene... haaa.... un poco mas... aguanta.... ufs... descansemos un ratito... epa, visto en retrospectiva suena verdaderamente erótico, la próxima llevo un grabador... en definitiva, la fuerza vence, el tejido cede, el maxilar entrega... y tenemos la extracción completa, vaya raíces dice la doctora... a ver... no me cierres... aja, abrí la boca... mordé despacito... no muy fuerte... ok cambiate la gasa cada 1 hora mas o menos, muy bien señor... listo.

 

    Puta madre, tan sencillito para ella... hey!, eso es parte de mí, lleva mis genes carajo, el ph de mi saliva, mi sangre, la de mis viejos, che, hace mas de 25 años que es mi inseparable compañera, hemos fumado los mismos cigarrillos, mordido las mismas frutas, besado las mismas mujeres, saboreado las mismas humedades, hay átomos míos en ese huesito, conoce mi lengua como ninguna mujer la podrá conocer jamás, hemos pronunciado las mismas palabras y hemos callado juntos otras tantas... siempre noble, servicial, hasta el fin quiso dar batalla la pobre, y ahí la veo, en el tacho de basura entre medio de gasas y agujas descartables, en desolador destino... y quizás fue culpa mía, esa manía de alejar de mí a lo que mas quiero y valoro, como una autoflagelación de vaya a saber que cosa, una purga innecesaria o quizás si... no importa.

 

    Como me hubiera gustado que me vieras ir viejo molar sabio, que mi carne se desmenuzara en tu derredor y vos allí, carismático, enterrado en mis huesos, que en definitiva calculo que será lo menos perecedero que voy a dejar, llevare siglos transitando el aire de lo inhumano y vos allí, entero en esencia, todavía con forma de muela... (Habrá cementerio de muelas????)

A mi me queda el vacío, el agujero, mi lengua incomoda tratando de adaptarse al nuevo espacio, lógicamente el resto de mi aparato bucal esta profundamente ofendido, ya empezó a molestar un canino y otro molar se empeña en que no coma carne asada, y la imagen de la muela en la basura me golpea fuerte otra vez, tanto que vivimos, tanto que la ame... y otra vez, el destino infinito... algo de mí, tanto de mí... perdido para siempre.....

 


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