El deseo es la primera conjuración de la Muerte

 

El deseo es la primera conjuración de la muerte.

Inicia el cerco, el exorcismo de los nombramientos,

la soledad que funda divisiones sucesivas.

No hay suficiente bondad, no hay suficiente coraje,

pero ninguna cantidad alcanzaría:

el suicidio esta mas allá

de la ultima morada del deseo.

Decido permanecer,

aun a la vista de tazas vacías, espejos, memorias.

Decido, pero ya no podré durar.

Respiro inmóvil en la quietud y en el silencio.

Es diciembre y ya he deseado tanto.

Ahora solo poseeré palabras, tal vez canciones,

lo que hayan visto mis ojos, l

o que mis labios hayan besado.

 


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