Del beso de Klimmt

 


    Del fino trazo de tu silueta, a la escarpada textura del borde de tu abismo, bosquejando un fondo dorado de forma femenina, se diluye el amor en tonos suaves. La perspectiva visual se desvanece, ante el lúbrico destello en tu mirada... promesa sofocada entre sueños que anidan en tus ojos. Vigorosa estampa del espacio abstracto de tu boca, condensado de detalles y de besos postergados, donde jadeantes sepultaremos la ofrenda bajo el peso de las sombras.

    Un lenguaje de símbolos emerge, articulado de iconos bizantinos, reflejando difusa entre las horas, tu irreal figura de mosaico de Ravena. Rapta mis sentidos la suave geografía de tu cuerpo. Pasea mi tacto enfebrecido por tu piel pigmentada de delirio; elástico lienzo en que fermentan vestigios de mis besos. Desordenadas caricias se dan cita y se disputan la superficie de los cuerpos reconciliando el contraste de los sexos, mientras violentas pinceladas rasgan en cromáticos jirones, la afligida pureza de tu gesto.

    Líneas claras y sinuosas de mi anhelo, intranquilas escurren por tus pliegues, mansamente y de memoria perfilando, la atmósfera acuosa de tu vientre. Estalla el color en tus mejillas y elimina la distorsión de la rutina, en fálico rubor que vibra y se disipa, en el estridente matiz de tus sollozos.
 


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