Oh! Troppo noto

Delirio, Arsenio d' immobilitá...

Montale

 

Blanca y radiante va la momia (del buró)

 

 

            -¡No hay derecho viejo!- El recipiente de plasticola se retuerce infructuosamente como un animal herido, su pared delgada y semitransparente deja ver, mas allá de las letras azules, algunos manchones adheridos y secos, y por entre la masa gomosa que cubre el pico surge la última gota de pegamento; blanca, inútil. - ¿Puede ser que no hagan un miserable pedido a la proveduría? - El empleado que ocupa el último escritorio de la izquierda sabe perfectamente que el vaciamiento ha sido alevoso y premeditado por los miembros del "grupito". El tartamudeo lejano de unas teclas mecánicas se mezcla con el murmullo y las noticias chillonas de una radio portátil. El empleado de lentes pegados con cinta adhesiva y ojos no grandes (de un color que pudo haber sido gris) no siente aversión alguna por el "grupito", aunque a veces intuye que una enemistad liviana podría ayudarle a pasar el tiempo  (sin sospechar sin embargo el modo en que ciertos odios  potencian la imaginación y los reflejos)

 

            -¡Que mediocridad, nuestro mayor problema es la mediocridad... vivimos una debacle que deviene en vaciamiento sistemático de los valores fundamentales! - sostiene mientras frunce el ceño porque la plasticola acaba de caer en el suelo, (no sin antes rebotar en el borde del tacho de la basura) y  espía por el reflejo de la ventana  el efecto que su discurso produce sobre Tamara, quien (atiborrada de papeles) sigue inundando el ambiente con el traqueteo de su Olivetti 68. El empleado que tiene debajo del vidrio de su escritorio un calendario con todos los feriados y los días cinco resaltados juega a adivinar por el sonido cada letra impulsada por la turgente compañera.

                                                  Diarrea dialéctica

                                                 se dispersa

                                                como la ceniza

                                                tras el estornudo...

 

            De repente el empleado que siempre quiso ser astronauta se permite imaginarla embutida en un traje blanco, flotando entre partículas de yogur descremado. Desde el fondo del pasillo surge un espectro cargado de termos y vasos de plástico. Tamara insinúa un gesto de simpatía - Mitad y mitad - pide. El cafetero contempla ese escote desde arriba, y de su rostro cortado en ángulos surge una mueca de promiscuidad; en la mirada de Tamara hay (al menos)  curiosidad. De pronto una pregunta ponzoñosa arranca al gallo de su ceremonia - Perdimos uno a cero de locales y encima Maggiolo tiró un penal a los caños en el último minuto... lo putié tanto que al final me terminó dando lástima - responde entre orgulloso y molesto por la interrupción, acomodando un termo forrado con adhesivos, y mientras entrega el vuelto (dejando las monedas para lo último) dirige la última mirada a la sabrosa empleadita - El es el único que entiende - Ella, por su parte ha volcado por completo sus sentidos sobre la ruidosa herramienta de trabajo.

                                                 Diana violenta

                                                 no hagas de mí tu dios muerto...

 

            El empleado que recorta cada mañana la página editorial del diario, para mas tarde repetir las reflexiones como propias (con ligeros cambios introducidos merced a un diccionario de sinónimos) recuerda ahora una vieja pesadilla (provocada seguramente por una cena exagerada); se encontraba en la oficina,  asaltado por una brutal inmovilidad que solo le permitía responder a preguntas o mandatos. Alguna vez soñó que era el único capaz de moverse entre compañeros que parecían embalsamados. Los frecuentes sueños que involucraban íntimamente a Tamara procuraba descartarlos, por inverosímiles.

 

            La oscuridad fue metiéndose lentamente  por el ventanal, apoderándose sigilosamente de la oficina deshabitada; la máquina de escribir había quedado ya en silencio, como un chico que finalmente se duerme, después de gritar y saltar durante todo el día.             

 


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