Historia de una acuarela irresoluble

 

   

Información sobre el Ángel/ Pasado/ Encuentro/ Desencuentro

 

Cuando la encontró estaba descalza. Jugaba tiernamente con una hojilla de afeitar oxidada que había encontrado en el fondo de su gabardina. En aquellos bolsillos solía encontrar infinidad de cosas, pero lo que siempre de seguro encontraba, era un montón de florescillas secas, vivas, olorosas y de una textura bastante particular. La  palabra clave era “encontrar”, curioso ¿no? Estaba cayendo la tarde, o ¿estaba amaneciendo?, en esa época poco se podía distinguir, entre una puesta de sol o su salida. Paseaba distraídamente la hojilla por entre sus dedos, tentando como siempre a manchar un poco más la piel de aquello tan necesario. Él la miró. Era lo único en movimiento, un suelo tan turbio que apenas se distinguían pies y ojos. Ahí estuvo todo, en sus malditos ojos más tristes que los de nadie ¿cómo era eso posible? En ese momento sintió que todo dentro se revolvió, se puso de rodillas tratando de expulsar del estómago un poco de bilis molesta. Impresionada a morir. Sus ojos eran un océano tan particular. Si no hubiese sido por la ausencia de alas, habría jurado que se estaba viendo a sí misma, y que por única vez en el mundo, alguien llamado “espejo absoluto” se tropezaba con ella innecesariamente. Luego comenzó a escudriñarlo, necesitaba entender que había millones de diferencias entre ellos, y su mirada tan exacta, era el único abismo capaz de hacer alguna conexión. Y así, mirando su boca, detallando el diseño asqueroso que con aquella pintura abstracta cubría su rostro, manos limpias pero dolidas, pies cubiertos por algo que el entendimiento no lograba absorber. En ese instante descubrió dos cosas que lleva grabadas en su alma: a) Él no era un ángel, era un payaso. b) Ella lo amaba desde siempre y hasta siempre. Estaba condenada a él.

 

                Se levantó y corrió atemorizada ante aquella imagen tan perfecta de ellos mismos, habían pasado demasiados siglos ya, desde que su alma se había resignado a entender que estaba sola en el paraíso de la tristeza, y que nadie jamás podría venir a rescatarla o en su defecto a morir con ella.

 

Presente

Esto es sólo la introducción de la historia, hace 2768404837103059 días que no ha vuelto a encontrarse putrefacta con esos pies cubiertos, y lo está buscando con desespero, aunque ha de confesar que la mayoría del tiempo, sólo se queda inmóvil, apenas respirando, a ver si la quietud impetuosa de su esencia lo trae de vuelta.


Contraste

Marcamos la piel de una manera incongruente. Ha tallado la plenitud deseada en cada poro inerte, vacío cóncavo que lleva por sangre. El dolor más allá del dolor, es verdaderamente placentero.

Explicaciones/ Payaso

Huyó del circo para no ser un esclavo. La comida era proporcionada por su falsa sonrisa, a los niños que transitaban en las plazas, sol caliente culpable de las gotas de sangre blancas que escurrían por sus mejillas. Seguramente una madre redentora se apiadaría de él, y le obsequiaría unas pocas monedas para conseguir el pútrido alimento al delirio.

Aprendió a vivir con la sed a un cuidado que su madre se había llevado consigo. Responsable de caminar sin rumbo día a día ¿a dónde demonios iba?, nadie lo sabe. Caminaba con firmeza en su mirada, sólo levantaba los ojos para chequear la medida exacta del sol. En las noches se perdía bajo algún árbol, raras veces verdaderamente descansaba, lo único que no se le había arrebatado era su derecho a soñar. Desde aquel maldito día soñaría para siempre conmigo. ¿Cómo era mi imagen en su cabeza? Probablemente sólo recuerde el inexacto de mis alas, al rozarlo violentamente en mi intento certero de huida.

Acabo de notar que me falta una pluma, sé que la tiene él, casi puedo palparla en el bolsillo izquierdo de su pantalón, el único tesoro que preserva para calmar su alma: mi huella.

Anda luna… ve y dile que en su nombre desfallezco…hazle luchar con el olvido en la sombra intachable de mi recuerdo, una sombra blanca y mugrienta, con un par de alas y una descalces intachable.

 

  

 

 

 

Información sobre el Ángel / Certeza

Cuando ella despertó fue extraño, debía tener la pureza que a todo ángel se le otorga al nacer, por el contrario tenía la marca pérfida de los demonios más oscuros hasta ahora conocidos. Pero poseía sus alas, entonces fue dejada en absoluta libertad. Esa fue la peor condena a si misma, no pertenecía a ningún lado, no era absolutamente de nadie, estaba vacía, estaba muerta. Hasta que lo vio.

Tristeza

¿Qué rayos hacía a su alma ser tan triste? Han pasado demasiados siglos, - ama esa tristeza con una devoción impecable - . Siempre estaba a punto de suicidarse, y en el último instante se le era dado el soplo exacto de oxígeno que sus pulmones requerían. Mucho tiempo después tuvo acceso al maldito enigma: es inmortal.


Secreto

Incontables veces se tomaba con una sonrisa las consecuencias que representaban para el ser humano, el hecho de que me paseara entre ellos, jugando a no ser encontrada, pero siempre pasaba algo, siempre me quitaban el velo viéndose a si mismos, atrapados desesperadamente, marcados por el cruel designio de amarme como jamás volverían a amar a ninguna otra alma. Lo sabía desde el primer instante en que verdaderamente se los tropezaba. Nunca ha querido darse cuenta de que la causalidad es su peor arma, por más que quiera ignorarla, renueva siempre el agujero infinito que ha de tener por principio.

Temor

Pero el payaso… ¿cuál sería su historia?, ¿acaso había muerto sin darse cuenta?, ella estaba tan perdida de si misma, que no fue capaz de hallarlo, por más que la verdad entregada le escupiese a la cara, que aquella mano indescifrable, era la única capaz de paralizar el hálito con el simple quejido de su roce. Desde entonces ha decidido que es ciega, que nunca vuelve a atardecer (o a amanecer) como aquel día… y que ahora tiene una razón, inclusive para ella es imperdonable.


Explicaciones Ángel

Tiene una confesión que hacer: No sabe hablar. Jamás ha emitido un vocablo. Le tiene miedo a su voz. Ha sido testigo de las catástrofes que ha ocasionado por mirar, por escuchar, por intentar tocar. Así que se auto condenó a un silencio para siempre, pero… cuando tenga a su payaso en frente ¿qué le dirá?, ¿en qué idioma le hablará?, no sabe cómo se sentirá el sonido de su alma, nunca lo ha necesitado, no tiene nadie que la escuche.

Va sentada sobre un oscuro tren en movimiento. Ama el ruido que hace cada rueda sobre el riel. Se dejo hipnotizar por las notas poco melodiosas y así, varía sus formas de escapar del mundo una vez más. Es irónico – escapar del mundo -. Siempre que ha usado sus alas es porque va en picada, al darse cuenta que ni en el paraíso ni en el infierno, hay nada para ella. Entonces se lanza en horizontal, haciendo la línea perfecta del ocaso, derramado sobre su vientre, se deshace en los colores de inhóspita verdad: es un lienzo en blanco y negro.

Vuelve a vomitar con las vías respiratorias inundadas de olor a combustible. ¿A qué olerá la paz?
 

  

  

Dictamen

Los ángeles deben cuidar a las personas, velar por ellas, sanarlas. Los demonios deben atormentarlas, enfermarlas, agotarlas. Ella tiene ambos poderes. Incontables veces enfermaba y sanaba a una misma persona, o por el contrario, después de sanarla incontrolablemente la enfermaba y la abandonaba, sintiendo que había hecho su trabajo. Luego vagaba durante horas, con el instinto siempre de saber que no pertenecía a ninguna parte, y que estaba demasiado vacía para construir su propio cosmos, así que se quedó aquí, en un mundo en el que jamás serían capaces de aprender la diferencia entre la bondad y la perfidia, la belleza y la iniquidad.

Todo ángel y todo demonio tienen derecho a un deseo. Ella tenía medio deseo de ángel y medio de demonio, lo que deseara por muy sincero que fuera, debía tener una dosis de egoísmo y una de amor universal. Así que finalmente decidió hacer uso de éste y deseó que su payaso fuese inmortal como ella, así lo condenaba a ser suyo para siempre. Aunque le llevase infinidades de eternidades encontrarlo, además el mundo no era tan grande, ni había escondite tan certero como para resistir más de un centena de décadas sin ser hallado. Alguna vez lo tropezaría, lo revolcaría por el suelo, lo haría prisionero y sueño, amante… Un hijo sería la manera perfecta de retenerlo. ¿Acaso los ángeles y los payasos serían capaces de procrear? un niño _ ángel_payaso a la vez.


Tactos Imperfectos

Se ha adueñado de la lluvia. Seguramente sus enormes cobertores de pies no puedan resguardarlo del agua y el barro, a los que ha designado tocarlo y conseguir la antología perfecta de su roce. Es la única manera de sentirse, lo demás está prohibido.
 

 

Información sobre el Payaso/ Pasado



Los colores de su payaso hacía mucho tiempo que habían dejado de ser colores, se mimetizaban con la cara, sin poder distinguir los tonos, o llegar a recordar si aquel rostro alguna vez se había asemejado al de un humano. La forma de su boca era perfecta, en contraste rotundo del hueco inerte que tenía por ojos.

La primera vez que su payaso pintó su rostro tenía 5 años de edad, y nunca jamás volvió a descubrir su piel. Iba dejando reguero de manchas en todos lados; en su cama, en las piernas de su madre cuando se recostaba en estas, cuando daba alguna demostración de cariño a alguien, se molestaban por la marca intachable que solía dejarles. Y así, poco a poco la gente fue alejándose y después que murió su madre un año después, nunca jamás nadie volvió a tocarlo. A ella nunca nadie la tocó, excepto aquella mirada que revolvió su mundo y lo hizo pedazos, y con una lágrima contenida lo volvió a reconstruir.


Presente/ Tristeza

Es hoy y el cielo está perfectamente azul, ha encontrado un pequeño pozo donde refrescar sus pies, sus manos cansadas, no ha sonreído.

Ahora está absolutamente negro, es la nitidez de sus propias pinceladas y eso no es muy sencillo que digamos.
 

 

Verdad irrefutable/ Petición

Su corazón está muriendo de tristeza, acaba de descubrir algo terrible: No sabe cómo amar, y todo aquel que la ame será destruido tarde o temprano por ella. Maldita condición de demonio que la persigue a todos lados, instinto destructor que no respeta nada. A veces piensa que debe aprender a vivir en una caja, donde nadie pueda verla, tocarla, sentirla, abrazarla y por consecuencia amarla. Porque el poder de ser amada es algo de lo que no se puede desprender, pero las consecuencias de ese poder hoy por hoy se han hecho sus enemigas número uno. Comienza a ser su propia víctima, a destruirse a si misma. Está más sola de lo que ningún mortal puede llegar a imaginar que se es capaz de estar. Lo gracioso es que no puede incrementar su tristeza, ella siempre – pase lo que pase -, ha de ser infinita. Su desolación no tiene límites, no puede detenerla, ni controlarla, ni siquiera es capaz de arrepentirse de no ser un mortal común, y hace referencia a los mortales porque es con ellos con quienes vive, queda claro, que después de pasar por ambas condiciones, jamás podría ser sólo ángel o sólo demonio…. Está condenada a si misma, y todo aquel que la ame, será prisionero de ello.

Huye payaso de su alma, sálvate de su propio cataclismo. Deja que se la trague la tierra, y cada vez que tus enormes zapatos se ensucien, sabrás que todo el odio y el amor del mundo, ha sido vomitado por ella.


Ambos siguen esperando eternamente ser rescatados por el otro. Su único.


 

 

 

  Fin.

 

(Ilustraciones: Salva Salom Climent)


Subterfugios Mínimos | Inicio

Copyrigth 2002© Todos los derechos reservados