Hola, sigo viva y te hago parcialmente responsable de ello. He intentado morirme incontable cantidad de veces durante todos estos años, pero he de confesar que no lo logré ni una sola vez. La responsabilidad que te atribuyo tiene que ver directamente con aquella maldita promesa... ¿lo recuerdas? No sé con exactitud cuantas veces te hice jurarme lo mismo, para dar un cálculo aproximado fueron entre veinte y cincuenta en seis años, parece poco no?.

 

    Te hacía jurar que serías la última persona que yo vería antes de morir, y lo triste no era mi absurda petición, sino tu juramento. Te hice jurar por todo lo que concebíamos como sagrado; por tu padre (muerto), por tu perro, por un árbol, por los hijos que nunca tuvimos, por tu vida, y hasta por la mía, por irónico que suene.


    Un día casi me matas con tus propias manos, cómo olvidar ese día!, entonces supe que te habías tomado muy en serio la promesa.


    Hace cuatro años decidí no volver a verte jamás, pero luego estuve reflexionando, y no me convenció lo de la "vida eterna", e inclusive llegué a concienciar que más allá de mi decisión de no volver a verte, podrías morir tú! y ahí quedaría atrapada de por vida en la vida.


    Por ello te escribo hoy, con el fin no sólo de recordarte que llevas mi promesa contigo, sino también para hacerte saber que me estoy preparando cada día, pronto volveré a verte , y podré morirme de una vez por todas.
 


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