Administración Pública

 

 

    Llevo casi nueve años trabajando aquí y a medida que pasa el tiempo comienzo a hacer algunas preguntas un poco ilógicas.

 

 ¿Acaso las personas saben cuándo van a morir?

¿Puede presentir un ser humano el instante antes de ser violado, asesinado, mutilado, descuartizado, violentado, ultrajado?

¿Qué se siente?

 

    Después –supongo - sólo queda el cuerpo sobre un charco de sangre, la sangre fluye con rapidez, dejándolos completamente vacíos.

 

    Llegan aquí tan desahuciados, confundidos, esperando una respuesta de nosotros, que en realidad no sabemos más que hacer nuestro trabajo en semi-silencio, y dar las indicaciones pertinentes a la desordenada multitud.

 

Pero insisto... ¿qué se siente estar entre las manos de tu  victimario, ese segundo antes de morir?

 

Los que hayan muerto a manos de hombres alinearse a la izquierda.

Los que hayan muerto  a manos de mujeres a la derecha.

Niños previamente violados esperar afuera hasta ser llamados.

 

    Quizás lo entendieron al  mirar los ojos de ese demonio sediento de venganza, de daño, de crueldad. Sediento de la putrefacción de la carne, porque hay quienes coleccionan los restos de sus presas, y esos son los más afortunados – Preservación del Trofeo – que le llaman.

 

¿Qué se siente saber que en breve sólo serás un cadáver, como todos los demás cadáveres a los que nunca te atreviste a mirar?

 

Aquellos que hayan dejado alguna cosa pendiente, por favor llenar el formulario número cinco. Gracias.

 

    Desde acá el espectáculo en vivo – cuando nos dejan mirarlo – es un tanto confuso:

Miran sus manos, llenas de culpa, de redención no adquirida, cargando con el alma de los desafortunados que les toca recoger el cuerpo y esconderlo, y huir

                                                                                                                             huir a toda velocidad.

 

    Como si - maldita sea – ellos  pudiesen volver de la muerte y perseguirlos y atraparlos y hacerles pagar toda esa rabia que yo no comprendo, pero les hago ponerla en respuestas breves a preguntas archivables.

 

    No se preocupen les digo, a esos también tarde o temprano les llega su turno de pasar al mostrador y declarar su muerte a manos del que viene pisándole los talones.

 

Ahogados, acuchillados, quedamos intencionalmente, torturas convencionales, trastornos psicológicos durante años,  pasar a la receptoría de documentación post-mortem.

 

    Y bueno, qué más da, ya no hay regreso a lo desconocido, más tarde que temprano se acostumbran a cargar con sus miserias,  se les ve paseando por allí meditativos durante horas, tratando de asirse de nuevo a su humanidad, para recordar, para poder responder la pregunta a éste humilde servidor público.

 

    No hay caso, por más que pasa el tiempo no logran recordar qué sintieron en el instante antes de entrar aquí, y más para ellos que para mi, eso es una intolerable ausencia.

 


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