La vida vendrá después - Texto de dar - 6

 

 

Y ella venía axiomática, se nos imponía al espíritu, se nos hacía indispensable, pero no la entendíamos, intuíamos su dignidad: su esplendor correcto, su girar en el cielo, porque ella nos postulaba; sólo venía y era entera, al verla la teníamos, su evidencia pura ya nos implicaba.

 

         Y por eso tú y yo hacíamos contacto, por que tal vez no te habías ido cuando iniciabas la partida. No como tantas otras que apenas llegando, hacían una cosa de mí, me recibían sin modo, a falta de dignidad. Apenas llegando ya estaban próximas a la pérdida; pero tú no, y por eso tú y yo hacíamos contacto. Porque ese misterio fundamental que nos ofrecía tierra fértil en donde enlazarnos a la búsqueda, porque ese misterio fundamental que era incluirme en lo que eriges, darte mi mano de niño, pasar de un adiós arbitrario a ser tu vigilante; todo eso era difícil y nuestras técnicas eran rudimentarias: hablarle al sol cuando se escondía, sellar nuestros fantasmas, ignorar la corona y hacer un reino de nuestra ceniza única.

 

         Porque tú y yo hacíamos contacto y por eso hubo palabra.

         Porque tú y yo enzarzados en una palabra para abrazar ese misterio fundamental y monumental, que era levantar una casa nueva, un hecho en devenir, para lograr expulsar el hambre terrible de la vida.

 

         Cuando ella se soltaba bajo las condiciones de su presencia:

el dulce dolor de almendra, reconocíamos en su estar algo ya difícil y de mucho vigor.

 


Inicio | Cero

Copyrigth 2002© Todos los derechos reservados