Al parecer aparece la mentira,
resultado de la gran gana de vena central,
la mentira es este afán.

Leímos a Marx anoche y luego haríamos el amor,
el tiempo está en nuestra cáscara,
el tiempo hueco en nuestra calzada marcando la lectura.

Tu piedra poco angular y tú:
tú eres tu sexo de coautor.

Hay una niña que se llama María que busco
y que quiere encontrarme,
al parecer había una gran abeja en su intestino
y su sangre desde hace años era un melado de melcocha;
tenía un cuerpo de marioneta que le jalaba la inocencia
y le pedía ese deseo cualquiera,
algo cerca de la gana precipitada que es el porvenir.

Así te espero, antes sin nostalgia,
ahora sin ningún tipo de añoranzas venidas de la pregunta,
que siempre es el porvenir,
te lo digo,
la emergencia de la pregunta es la posibilidad del porvenir,
está claro,
esa diferencia reformulada es la doctrina,
que la misma profundidad del pensar nos formula.

Hay un encubierto que se llama Ella y sella el encuentro.
 


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