Plegaria

 

Hablar con Dios es responderse a uno mismo
Estamos tan desarraigados
Tan ajenos a la vida
Tan condensados en nuestros genitales
confundiendo amor con gotas de sudor ajeno
Tan abandonados
La amante de ayer es una extraña
La de hoy, un pase a la salvación
pero, ¿Por cuanto tiempo?
A la vida se le olvida pasar por aquí
y conseguimos en el sexo la depuración de las tinieblas
¿Dónde están los labios en este desasosiego?
Deja de mirarme
solo trae tu aliento
y en medio del desarraigo
el placer de un suspiro se convierte
en nuestro Dios personal
Respondiendo en mis poros
de herejes en celo
donde no hace falta un rezo
sino un cuerpo
que responda mis plegarias.

 


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