Peleando el límite

 

Caminar hacia fuera

No de las penas no de la embriaguez no de la guerra no de los cascos oxidados

No del zippo perdido en la selva no de las bombas que no estallaron no de la sangre en el puñal

No de los cubiertos doblados no de los dientes perdidos no de los cuerpos calcinados

No de las madres destruidas no de los hijos cercenados no de los saxofones del consuelo

No de las fotos que hacen llorar no de las violaciones no de las garras en los brazos no del cáncer

No del amor ciego no de una patada en el pecho no de las narices sangrantes no del suicida

No de los caminos no del trago doble sin hielo no de la pierna fracturada no del niño solo

No del encierro en una habitación no del mal sexo no del beso mordido no de la velocidad de la ciudad tantas veces dicha.

 

Cantar hacia fuera en lenguas

Como aquellas que nos lamieron hace largos años

Con humedades casi fluviales

 

Con las palabras subrayadas como para halarnos hacia la vida como para no recordarnos los suspiros de los antepasados como para hacernos recordar la existencia del otro como para acariciarnos las cabezas con la mano de Dios como para prepararnos para el éxtasis haciéndonos fuertes y heroicos

tocados por la lluvia dorada

con hojas secas cayendo desde los hombros

dejando un camino más

consiguiendo los pasos propios

la manera única de andar

los ojos abiertos y atentos

los oídos limpios los sonidos bailando alrededor

como vacíos de toda falta

                                               de todo pliegue

                                                          

                                                                                  de todo origen

 

las manos vacías para sujetar otras manos otras derrotas otras botellas otras batallas otras paredes otras rocas otras plantas otros lápices otras naranjas como siempre como siempre pasa como pasa

 

como riéndonos

felices y claros

brillantes de lluvia y dolores

cantando hacia fuera con el dedo levantado como un obelisco como un menhir como un edificio como una verdadera sentencia.

 


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