El Libro del Ogham

 

- Están aquí para jugar a la rueda, quien se satisfaga primero gana.

El que tenga miedo, puede irse, pero no salvarse.

Los que quedan sabrán donde buscar muerte y resurrección.

Temerán a los hijos de sus corrientes.

Complejas experiencias de alegría y sangres.

Pequeños gnomos rebeldes que alejaran hasta corromper, hasta amarles.

Sólo allí someterán al resto.

Comprenderán que el origen es ella.

Serán Dioses.

Serán Caballos.

 

(Versión definitiva)

 Se aproxima, reptando.

El cielo rompe en rojo.

Las hormigas comienzan a emerger de la arena del cuerpo.

La peste ataca cuando ve el movimiento del humo y las hogueras crujen, fantasmales.

Ahora se respira el agua ardiente del viento.

La gran serpiente se desenrolla.

¿Habrán matado ya al toro blanco?

Entonces, debe comenzar la ingestión – Voy primero.

Es equinoccio y llega la espera del endrino.

Sus espinas son hirvientemente frías.

Liba la sangre de los ríos.

Resquebraja los suelos y comienza la aridez.

 

Fuera del círculo todos tenemos permanecemos polvorientos, nadie puede estar afuera.

Los que teman, pueden irse.

El quedarse implica encontrar muerte y resurrección.

En nuestros surcos y pieles están grabadas las historias.

 

¡ La piel del toro! Debemos cubrirnos.

Aquí dentro hieren los tres primeros rayos del sol.

Que no se pierda el ambiente.

Danzo.

Todos bailamos.

Todos en el clan hacemos el altar,

construimos un megalito;

robamos el álamo de cruce.

 

Los que permanezcan,

conocerán el fin de esta oscura letanía.

 


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